LOS MAMÍFEROS EN EL GALACHO DE JUSLIBOL
El Galacho es una zona muy emblemática del entorno de la ciudad de Zaragoza por diversos motivos, en primer lugar por ser un meandro abandonado, hecho que se produjo el 2 de enero de 1961. Pero si un meandro abandonado es en sí mismo un biotopo destacado en este caso se une la zona esteparia adyacente y el gran cortado que lo flanquea, dos biotopos radicalmente distintos pero intrínsecamente unidos, conformando una zona de excepcional valor ecológico y sentimental para los naturalistas zaragozanos que nos formamos en este entorno.
Tras su creación se convirtió en una zona de extracción de grava, que crearon las lagunas y de depósito de escombros que se aprecian en diferentes zonas.
En 1998 el ayuntamiento encargo a la facultad de geografía un estudio de un plan de especial protección.
Llegados a 2024 el galacho ha evolucionado de forma natural hasta quedar muy colmatado y los bosques de ribera han madurado hasta convertirse en uno de los mejores sotos ribereños del Ebro.
Pero estos bosques son en su mayor parte jóvenes, lo que implica que el dosel arbóreo aún permite la entrada de luz y consecuentemente amplias zonas están cubiertas de zarzas, rosales y majuelos que las hacen impracticables, incluso para la fauna de mamíferos.
Otro aspecto muy relevante en amplias zonas del Galacho y que tiene importantes consecuencias para los mamíferos presentes en el entorno es la gran cantidad de árboles y ramas muertas en el suelo, tanto de árboles muertos para erradicar una especie alóctona y muy invasora, fraxinus pennsylvanica, como muertos de forma natural, a los que se unen los depositados en las grandes crecidas arrastradas de aguas arriba por el Ebro. En estas zonas es difícil moverse y no son muy aptas para los mamíferos más grandes como el jabalí y especialmente el corzo. De este último prácticamente no aparecen rastros en estas zonas.
A esto se une que las crecidas periódicas del Ebro inundan gran parte de la zona y esto tiene importantes implicaciones para la fauna de mamíferos, seguramente esto impide que la comadreja y el erizo ocupen la zona, a excepción de las zonas menos expuestas a las crecidas.
Nivel del agua a dos metros por debajo de la mota, al oeste del galacho, 1.500 metros cúbicos, diciembre 2024. En este momento la mayor parte del galacho está inundado y la mayoría de los mamíferos han tenido que salir y refugiarse en los campos de cultivo del entorno, lo que entraña un riesgo
ANTECEDENTES
En el año 2001 y por encargo del ayuntamiento de Zaragoza realicé un estudio de los mamíferos del Galacho y su entorno, desde entonces el cambio ha sido muy importante.
En aquel momento los macromamíferos presentes eran:
. Conejo
. Comadreja
. Garduña
. Tejón
. Jineta
. Zorro
. Jabalí.
. Gato doméstico
RESULTADOS 2024
Se han realizado 22 días de rastreo, comenzando el 13 de junio y finalizando el trabajo el 26 de septiembre.
Desde 2001 se han sumado a la fauna de mamíferos del Galacho la nutria, el corzo y el castor. A lo que hay que sumar una captura fotográfica de un chacal dorado en 2024, tras varios meses de trampeo fotográfico no ha vuelto a aparecer.
Si contamos con la parte esteparia adyacente, encima del cortado tendríamos a la cabra montés, llegada en la segunda década del siglo XX y el gato montés, localizado en el campo de maniobras de San Gregorio alrededor del año 2000.
En el presente estudió los mamíferos han sido monitorizados con dos metodologías complementarias, el rastreo y el trampeo fotográfico pero los resultados de ambas metodologías aportan datos muy sesgados de la realidad de la población de mamíferos del galacho.
Los mamíferos resultan extraordinariamente complicados de estudiar por diferentes motivos, en primer lugar por su tendencia a la nocturnidad, excepto en el caso del corzo y el conejo y en menor medida el zorro en la zona de estudio. Respecto a sus rastros hay un enorme sesgo entre los distintos grupos de mamíferos y los rastros que dejan, por lo tanto en su localización. Algo similar ocurre con el trampeo fotográfico en el que hay especies que caen fácilmente y especies que no.
Otro sesgo muy importante en los datos obtenidos es que los ungulados, jabalí y corzo, dejan impresión de sus huellas en sustratos donde los demás no y, además, utilizan los árboles para marcar su territorio, caso del corzo, o rascarse, caso del jabalí, y dejan muchas marcas.
Por lo tanto a la hora de interpretar los datos obtenidos hay que tener en cuenta estos sesgos.
Conejo
El conejo solo está presente al pie del cortado en el barranco salado que desemboca en el Galacho y en los alrededores del centro de interpretación.
Comadreja/erizo
De estas dos especies no hay ni una sola cita en el presente trabajo pero están presentes.
La primera fluctúa en el tiempo según lo hacen las poblaciones de micromamíferos y al no salir a los espacios abiertos, ya que es presa tanto de otros mamíferos como de rapaces, la convierte en una especie difícilmente detectable.
El erizo, sin duda, debe ser relativamente abundante pero es muy nocturno, lo que unido a que sus rastros no son fáciles de localizar también le hace pasar muy desapercibido, sin duda es más abundante en las zonas adyacentes al galacho.
Es lógico suponer por su biología que ambas especies eviten las zonas de inundación periódica
Tejón/jineta
Muchos años trabajando en los sotos del Ebro y del Gállego, de trampeo fotográfico y de trampeo en vivo (seguimiento del visón europeo), me permiten afirmar que los datos del tejón y la jineta están muy sesgados y sin duda son dos especies mucho más abundantes de lo que los datos aportan.
De estas dos especies hay solo dos rastros que nos permiten conocer su presencia, las letrinas y las huellas. Las letrinas, en ambas especies, son muy escasas y no son fáciles de localizar y en la inmensa mayor parte del galacho no es posible localizar huellas debido al sustrato, esto hace que de estas dos especies pasen muy desapercibidas. El trampeo fotográfico sí que nos acerca más a la realidad de la presencia de estas dos especies siendo muy habituales.
Garduña
En el caso de la jineta los datos del rastreo y del trampeo cambian totalmente la percepción con respecto a la garduña, dos especies de similar tamaño aunque de muy diferente ecología. En el presente estudio los rastros de la garduña son abundantes debido a que es una especie que utiliza sus excrementos para marcar el territorio y esto sesga totalmente los datos entre una y otra, pero los trampas fotográficas nos muestran una imagen más real. 2 trampas fotográficas puestas en la desembocadura del Galacho y dos al pie de los cortados aportan 17 capturas de jineta y 12 de garduña, pero incluso este dato resulta curioso ya que en los sotos del Gállego y en Cantalobos la diferencia a favor de la jineta es mucho mayor. En el soto de Cantalobos en 2023 solo calló en dos ocasiones y la jineta en varias decenas, en el soto de El vado, margen izquierda desembocadura del Gállego los resultados fueron similares.
Pero es que la diferencia entre las dos zonas de trampeo del galacho aportan datos muy distintos, las dos trampas de la desembocadura del galacho aportan 13 capturas de jineta y 4 de garduña, las dos al norte 2 de jineta y 9 de garduña, Esta diferencia seguramente tiene que ver con que el galacho no es un soto ribereño continuo, ya que es una mezcla de arbolado, praderas y zonas esteparias o semi y en el caso de la parte norte es un ecotono con las estepas áridas.
Como dato curioso desde enero estuve realizando un seguimiento constante de los mamíferos del soto de Cantalobos, Ebro aguas abajo de la ciudad, y un seguimiento del castor desde el este de la ciudad hasta Monzalbarba al oeste, unos 17,5 kilómetros, entre principios de mayo cuando maduraron las moras de árbol, seguidamente los ciruelos silvestres (muy abundantes), las zarzamoras, higueras, vides y, por último los rosales silvestres, más del 80% de los excrementos de zorro y garduña entre mayo y diciembre estaban compuestos de estos frutos silvestres. Mi percepción es que en las riberas del Ebro los micromamíferos son escasos debido a las constantes crecidas del río, por lo que en estos dos carnívoros, los frutos silvestres representan una parte fundamental de su dieta.
Zorro
El zorro en este estudio, y en cualquier otro, es una especie abundante y omnipresente
Chacal dorado
Esta especie se ha sumado a la comunidad de mamíferos del Galacho localizado por fototrampeo (Adrian Royo) a principios de 2024. Se ha seguido trampeando fotográficamente la zona a lo largo de 2024 sin resultados. Esta sería la tercera cita en la península de esta especie que se ha ido paulatinamente expandiendo desde los Balcanes en las últimas décadas ocupando varios países europeos. Todo indica que es una especie que se va a asentar en España. El hecho de que no se la haya vuelto a localizar en el galacho entra dentro de la norma en especies en expansión, jóvenes que recorren amplias zonas hasta que deciden quedarse en una en concreto.
Nutria
La nutria es una especie emblemática de las zonas húmedas que no estaba presente en el estudio de los mamíferos del galacho en 2001. La nutria sufrió un declive muy drástico por dos factores fundamentales: su caza por la piel y la contaminación de los ríos. El primer factor desapareció a lo largo de los años 80 y el segundo en los 90-2000. En 2024 la nutria es una especie abundante que ocupa, a nivel peninsular, todas las zonas acuáticas y esto se refleja en el presente estudio. Y frente a la imagen que se tiene de ella de una especie semiacuática la realidad es que es más terrestre de lo esperable. Los rastros localizados, en su mayoría excrementos, ya que es una de las especies que los utiliza para marcar su territorio, así lo muestran.
Jabalí
El jabalí resulta evidente que es una especie muy abundante y sus rastros son masivos, apareciendo sus rastros en todas las zonas sin excepción. Hay varias zonas, las más enmarañadas, que es la única especie que aparece, aunque sin duda también están presentes la garduña, la jineta, el zorro y el tejón, pero sus rastros no son localizables en estas zonas.
Corzo
El corzo resulta muy escaso dato que concuerda con un estudio realizado en 2023 en Cantalobos y El Vado (desembocadura del Gállego), en el primero la población de machos era de 4 y en el segundo de 5 y se localizaron 616 marcas en árboles en el primero y 900 en el segundo respectivamente, siendo Cantalobos bastante más extenso. La explicación seguramente tiene que ver con las grandes crecidas del Ebro, esto conlleva un gran aporte de troncos y ramas que hacen que grandes extensiones sean impracticables para esta especie, a lo que se suma grandes extensiones de zarzales impenetrables para el corzo, no así para el jabalí. En las zonas de Cantalobos con estas características los rastros del corzo resultaron muy escasos, a simple vista y por las pocas marcas encontradas en el Galacho hay porcentualmente menos corzos que en Cantalobos.
Castor
Y por último la especie que me condujo al Galacho, el castor. El estudio de esta especie comenzó en Las fuentes, al sur de la ciudad para terminar en Monzalbarba, en busca de grupos familiares, el galacho se dejó atrás hasta que la época de mínimo marcaje territorial con castoreum, verano, permitió centrarme en el galacho y aprovechar para tomar datos de todos los mamíferos de la zona.
Los datos obtenidos permiten una visión clara de lo que el galacho significa para esta especie, una marca de castoreun, poca cosa aunque sea la época de menor marcaje, la época de intenso marcaje es entre diciembre y marzo, dos madrigueras, aunque esto no es significativo ya que son muy difíciles de localizar, pero lo importante es la escasa localización de restos de alimentación recientes. El bosque de ribera del galacho puede conducir erróneamente a pensar en la presencia abundante del castor, pero la dinámica de sus lagunas, con grandes estiajes en las que la mayoría se secan y las que mantienen agua lo hacen en un nivel muy inferior a las necesidades de seguridad del castor, 60 centímetros como mínimo, y que la especie predominante en las orillas de estas lagunas sea el tamaríz, una especie que apenas consumen. La experiencia de 4 años de seguimiento en el Gállego y los resultados del Ebro entre Zaragoza y Monzalbarba permite afirmar que aquí no vive un grupo familiar. Estos grupos familiares constan de dos adultos, entre uno y tres jóvenes de un año o más y las crías nacidas en el año, tal cantidad de castores dejan muchos rastros de alimentación.
Se puede apreciar en la foto la diferencia con las orillas del Ebro donde la presencia de marcas recientes de alimentación es más numerosa.
Lo que se ve en el galacho indica que aquí hay algún castor solitario, la bibliografía habla de un 25-30% de castores solitarios en Europa.
Trampeo fotográfico
Tras la aparición del chacal dorado comencé a colocar trampas fotográficas para volver a localizarlo, estas trampas aportaron una importante información complementaria con el rastreo.
Conclusiones
Los resultados comparados con el estudio de 2001 nos muestran un aumento en el número de especies presentes.
La paulatina desaparición de las praderas sustituidas por el bosque sin duda habrá tenido, y seguirá teniéndolo, algún impacto sobre la comunidad de mamíferos aunque no es previsible grandes cambios sobre la situación actual, tanto en el número de especies como en su densidad.
Mantener las praderas o perderlas afecta mucho más a la población de insectos, aves y micromamíferos que a los macromamíferos, si bien es verdad que la perdida de micromamíferos debe tener un impacto negativo en el zorro, la jineta y la garduña.
Todas las especies presentes se adaptan sin problemas a la gran presión humana en este entorno, esto se aprecia muy bien en Cantalobos donde esta presión es mucho mayor al no disponer de zonas vetadas al público, por lo que este factor no es destacable.







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